Contemos cuentos
Desde hace algunos años, cuando iniciaba los estudios en la universidad, comenzó casi que mi verdadera afición por los cuentos. Considero que tengo buena memoria, y soy muy bueno para grabar como momentos de la vida en mi mente (yo no escojo grabarlos); la mayoría de las veces, los veo tal cual pasaron; no sé si es que soy muy chicanero, si fue un sueño, o si de verdad tengo “el don” porque me acuerdo, por ejemplo, de cuando di mis primeros pasos, así es, tal cual, ¡es en serio! (Prometo poner un post de mis asañas de la memoria y de la descripción de mis primeros pasos en el mundo). Por el momento, voy a pasar a hacer un pequeño recuento de los cuentos que vi el pasado 5 de Junio de 2008 en el Ateneo Porfirio Barba Jacob, Medellín en el marco del evento “Entre cuentos y flores” que organiza la corporación VivaPalabra.
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Robinson Posada
Se volvió muy famoso por su “Parcero del popular No. 8”. De hecho yo fui pensando que eso era lo que iba a presentar, y no, me sorprendió con lo que hizo. El tipo tenía un montaje muy, muy bacano, un grupo musical que lo acompañaba llamado “Pachanga y son”; descritos de izquierda a derecha: Robinson con las maracas, el señor del trombón, el gordito de las congas, el pelado del bongó, la niña del violín, y el cantante con su bajo. Este grupo interpretaba canciones en algunas pausas que daba Robinson durante la historia para dramatizar el asunto con las letras de las canciones, y para darle mucho más ambiente al cuento; hubo bolero, son cubano, cha cha chá y mucho sabor y melancolía en el ambiente. Me sentía totalmente cautivado, ponía atención a cada uno de los detalles. Al inicio me dije: “Wow, es la primera vez que voy a estar una obra de teatro de verdad”, pues siendo sincero nunca había ido a un teatro exclusivamente a ver algo similar o por lo menos me sentía tan emocionado esperando que comenzara la otra. Bueno, en el colegio vi a uno de los DeGreiff presentando “En la diestra de Dios Padre”, y he visto varias obras, pero en multitud en feria de flores, y no es lo mismo. Esta vez era distinto, era privado, era casi que personalizada la obra. Me encontraba en la tercera fila, podía ver el piso de la tarima, podía ver los ojos de cada uno de los integrantes del grupo, la luz roja que los hacía aparecer en medio de la oscuridad le daba un toque muy especial al ambiente, y por supuesto, el violín le daba un matíz demasiado excitante al asunto (definitivamente a mí la música si me hace vibrar y me pone los pelitos de punta). No voy a contar la historia, lo único que sugiero es que si algún día ve que se va a presentar Robinson Posada, y “Las cartas de joaco” (o juaco) vaya, de verdad vale mucho la pena, es una historia muy bonita y entretenida.
Sólo quisiera hacer una pequeña crítica general, y es para el público. El parcero del popular No. 8 es una cosa, y otra cosa, es otra cosa. No entiendo por qué las personas se reían cuando Robinson decía “En la esquina donde los marihuaneros de mi cuadra se hacen” sabiendo que es sólo parte de la narración y no es para nada provocador de risas. Me parece que el mensaje de Robinson era muy claro: Grupo musical, vestimenta distinta, los integrantes del grupo elegantes, su forma de hablar natural… era obvio que no estábamos viendo al Parcero, es una obra distinta, y como tal, hay que verla distinta; no es una comedia. Las personas somos muy dadas a mitificar a los demás, y creemos, y hasta tenemos tendencia a exigir, que por lo que vimos en el pasado de alguien, o por el papel que esta persona haya sido famosa, o hace algo muy bien, lo haga siempre. Entonces le recomiendo que no se prepare para reírse si lo va a ir a ver, prepárese para que le cuenten una historia de barrio, una historia de amor, una historia con un montaje muy bueno, ameno, y para mí, mágico. Una vez ingrese al teatro, olvídese de los prejuicios o lo que haya visto antes de él, esta es otra historia, y es otro personaje. No se reía porque sí, o porque Robinson mencionó la palabra marihuanero… claro, si le da risa, pues nada que hacer, pero no creo que eso sea comedia o la frase amerite una carcajada, pues me parece que es mal interpretada, o mejor, la carcajada estaría descontextualizada. Como dicen unos amigos míos: “Déjeme decirle que usted está razonando fuera del recipiente”.
Nancy Tamayo
Nancy, con sus ropas como de pijama y algo caricaturescas, queriendo evocar un ambiente de hogar, o eso me pareció a mí, como una mamá contando un cuento, e invitándonos a “sacar nuestro niño interior”, contó un cuento infantil en el que una gotita llamada Claudia quería llegar al mar una vez se desprendiera de la nube. Considero que para el público que había, le pudo haber puesto un poquito más de picante al asunto, para hacerlo un tanto más interesante, ya que no vi a ningún niño en la sala. Pero bueno, a lo último se resultó con un Hipopótamo que hacía miau y nos reímos por unos instantes.
Walter García
Con un atuendo característico, y un sombrero que me hacer recordar a mi abuelo cuando iba al pueblo a pasear, Walter contó unas dos anécdotas reales que vivió con su abuelo “Pito” y nos hizo reír bastante. Me gustó mucho eso de que cuando al diablo le mataron la mamá bruja dijo: “! Oh my God !”, jajajaj. Varias historias de espantos y fusiones entre dos cuentos que no tengo la más mínima idea de cómo se llaman, pues mi me memoria se ve afectada por las cervecitas post cuentos que me tomé. Nos enseñó una oración al Tunjo para volvernos millonarios, pero ésta también se ve afectada por las cervecitas post cuentos; tal parece que me voy a seguir quedando pobre y en las ruinas, jijiji. Eleva bastante el regionalismo paisa, y hasta hace aplaudir al público por el orgullo característico que nos identifica, y del cual estamos orgullosos. Le mete frijoles y garra a los cuentos, y hasta le me hizo dar ganas de una bandejita paisa mientras contaba la historia del leñador que tenía hijos como bombas hay en la espuma del jabón cuando se internó en el bosque negro para conseguir algo de comida para sus hijos que le decían, “Papá, tengo hambre”. Me gusto mucho el final, porque luego de reírnos un rato, nos hace reflexionar mucho con la frase de cierre de la historia, personalmente me gusta mucho este tipo de cosas, como esas interrupciones emocionales en las historias, como si uno estuviera corriendo, y luego de la nada, un agujero negro se lo traga a uno; es muy bacana la sensación.
Luis Fernando Aguilar “El Catire”
El catire: dícese de aquella persona mona (de cabello rubio), o con el cabello completamente blanco. El caso de Luis Fernando es el sengundo, y por eso es que le dicen así. Una palabra más para mi diccionario, pues es usada en los llanos y la vine a conocer ese día, me gustó la palabrita. El catire se robó el show con sus historias de los trabajos que ha tenido, y el por qué se considera “Todero de profesión”. Entre las profesiones que recuerdo, contó cuentos de cuando fue médico o “hierbatero que llaman”, fue gerente de proyectos, publicista, inventor de la cura del SIDA, y hasta ladrón. Nos hizo reír bastante, y pasamos un rato bastante agradable con sus cuentos. Fue un espectáculo también animado por la música, pues mientras toca la guitarra, el cuatro o el tiple, va contando sus historias en forma de prosa; su acento llanero, la música que interpreta, el sonido característicos de los instrumentos, su vestimenta, y el baile que de vez en cuando realiza, lo hacen ser muy especial para el público paisa, pues se nos es bastante gracioso su forma de hablar y expresar las cosas. Fue el ganador del voto del público esa noche.
Espero volver el próximo domingo, no me lo quiero perder. Sencillamente me empeliculo con los cuentos, y ya me estoy empezando a convertir más aún en fan de los mismos. Los que quieran asistir, en VivaPalabra o en el grupo de facebook, pueden encontrar la información de las presentaciones, y el horario para que asistan. Las presentaciones finalizan el 8 de Junio. Quedo a la espera de quiénes serán los participantes que se presentarán en la feria de flores. Si usted está por fuera de Medellín, le recomiendo que vaya alistando maletas porque feria de flores va a estar de lujo, y más con cuentos e historias para escuchar!



